La
mentalidad investigativa en los trabajos de ampliación de la conciencia
“Entonces, información más inspiración. Se fomenta una
mentalidad investigativa, somos sumamente curiosos por todos estos fenómenos de
los que podemos tener un testimonio……”. [1]
Objeto de estudio.
La mentalidad investigativa.
Interés.
Ver si hay algunos
elementos de la mentalidad investigativa, que nos puedan ayudar en nuestros
trabajos en el mundo interno y en particular en los que se orientan a la
ampliación de la conciencia.
Contexto.
Este breve relato
surge cuando al trabajar algunas preguntas acerca de al conciencia, me tocó investigar simultáneamente un problema
de tipo material. Además del entusiasmo que me surgió en ambos temas, me
pareció destacable la importancia y la
similitud en el acto de preguntar y de aprender a esperar con calma las
respuestas.
Metodología.
Para ser
consistente con el objeto de estudio de este trabajo, sólo menciono y no entro
a detallar los temas investigados, sino la mentalidad con la que se hacen.
Rescato y voy
relacionando un par de experiencias en el mundo material y también en el tema
de cómo se produce la comunicación entre conciencias diferentes. Algunas de estas experiencias las anoté en el
mismo momento en que se producían y otras, a partir de recuerdos.
Luego de
compartir este relato con algunos amigos, incorporé varios aportes en relación
a la extensión de este trabajo, al acercamiento al fuego de los homínidos y a
la mentalidad investigativa de Silo.
Definiciones.
El
diccionario indica:
1.
Mentalidad.
Modo
de pensar o configuración mental de una persona.
Conjunto
de opiniones y representaciones mentales propio de una colectividad.
2.
Investigar.
Hacer
las diligencias necesarias para descubrir algo.
Profundizar
en el estudio de una disciplina.
3.
Ciencia, del Diccionario del Nuevo Humanismo
Actividad
cognoscitiva e investigadora, que obtiene conocimientos razonados.
Investigaciones.
En el mundo
externo.
1.
Investigando cómo hacer fuego con arco.
Hace
varios años, con un grupo de amigos, como parte de un taller de la materia,
habíamos producido fuego con cuarzo y pirita. una experiencia importante para
varios de nosotros. De todos modos, me pareció que aún tenía mucho que
aprender, así que cuando algunos años después me invitaron a hacer el taller
nuevamente y más aún, ahora en el taller del Parque Los Manantiales, me sumé
inmediatamente.
A
esto se agregó un interés personal de investigar cómo producir fuego, ya no con
pirita y cuarzo, sino frotando una varilla de madera, tal como lo habían hecho las
homínidas hace cientos de miles de años.
Este
trabajo fue de una investigación muy intensa, de varios meses. Con una meta
clara iban apareciendo las preguntas y las respuestas a cada dificultad. La carga
afectiva y entusiasmo eran muy fuertes, mientras decenas de palos, ramas,
maderas cuerdas y hongos provenientes de los lugares más increíbles, iban
sumándose al experimento.
Finalmente,
luego de un poco de entrenamiento (ya que generalmente me agotaba antes de
lograr la temperatura), apareció humo, luego la primera brasa y el fuego. No
pude hacerlo frotando la madera con las manos, pero sí con un arco que hacía
girar una varilla sobre una base de madera.
Unos
días después reprodujimos la experiencia con otros amigos en el taller. Una
investigación extraordinaria, que quedó grabada entre mis mejores recuerdos.
2.
Investigando cómo fabricar un sistema de riego por goteo móvil.
Se
trata de una experiencia de hace pocos meses donde necesitaba descubrir o
inventar un riego por goteo en base a baldes y bidones, donde el goteo durara
de dos a tres semanas.
La
investigación partió con sistemas conocidos de goteros en base a telas y papel
de aluminio que no cumplían con lo que necesitaba. Avanzó luego hacia bidones,
microtubos de cierto grosor, pegamentos específicos y regadores que cumplieran
con las condiciones de goteo.
En
esta investigación hubo también intensidad, permanencia y superación de
dificultades. Además, mucho gusto y esta vez estuvo acompañada de los acertijos
que presenta la disciplina mental. Eran preguntas e inspiraciones que parecían
alimentarse entre sí.
3.
Investigando cómo es posible que se comuniquen conciencias que tienen
interpretaciones del mundo tan diferentes.
Mientras
investigo en el riego por goteo móvil, estoy intentando responder a la
siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que nos comuniquemos?
Lo
que había llamado “realidad” eran construcciones de mi propia conciencia en
función de los datos de memoria. Por lo tanto, la realidad del otro, era su
realidad, armada desde sus contenidos. ¿Cómo comunicarse entonces con el
“otro”?. De hecho, muchas veces no logro comunicarme y lo mismo sucede a nivel
social. Es frecuente que, por dificultades en la comunicación, las personas se
terminen distanciando o perjudicando entre ellas.
Pero
es claro que también existen muchos momentos en los que, si se logra esa
comunicación, ese contacto con el otro, es posible construir juntos.
¿Cómo
es que esta comunicación con otra conciencia es posible, si cada uno ve la
realidad a su manera?, ¿Qué me permite “traspasar” esa diferencia o convertir
la propia visión para conectarme con los demás?
Dentro
de una atmósfera mental de mucho gusto y entusiasmo, me iba preguntando ya sea
por el riego por goteo, como por esa comunicación entre conciencias diferentes.
Como jugando, me paseaba de un tema a otro con preguntas que seguían trabajando
durante el día. Mientras una quedaba en presencia, la otra se iba a la
copresencia y viceversa. A veces ambas quedaban en copresencia y en cualquier
momento aparecía una nueva ocurrencia a ser investigada. Es como si las mentalidades
investigativas se llevaran muy bien entre sí, incluso parecía que se ayudaban.
¿Lo terreno y lo eterno unidos?
¿Qué
tengo que hacer para que el recipiente entregue una cierta cantidad de gotas
por minuto? ¿Que tenemos en común tú y yo?, ¿Por qué intentamos juntarnos y
cómo lo hacemos? Por momentos llegaba a lugares internos con la certeza que se
trataba del mejor lugar al que podía llegar en ese momento.
Experiencias y comprensiones.
A veces siento
que estoy detenido frente a las dificultades en mis intentos de profundizar en
mi conciencia. Con el paso de los días, con la repetición, siento que se va
acumulando un cierto desánimo, donde sólo atino a esperar a que en algún
momento suceda algo que despeje mi mente. De hecho, observo que en general
después de un tiempo logro descubrir algo que me abre el futuro, pero se trata
de un proceso mecánico y lento. Sospecho que hay algo que no está bien, que ese
no es el mejor modo de enfrentar estos trabajos.
Otras veces,
gracias a los indicadores que nos dejó el Maestro en los caminos internos, lograba
establecer alguna relación, ver la dificultad, la necesidad y luego ver cómo
salir. Se trataba de un estado activo, intencional, donde no me bastaba con
esperar a que ocurra algo. Me ocurría que a veces la respuesta aparecía
inmediatamente, pero otras, necesitaba empezar a investigar.
Me di cuenta que
los líos y los errores eran inherentes a toda investigación. Descubrir la
solución era solo el comienzo de un nuevo tema. No imaginar cómo seguir era
parte del asunto. Tenía que darme una vuelta hasta cambiar la perspectiva y
observar algo que antes era incapaz de ver.
Que la investigación
desafiaba lo conocido hasta el momento, buscando superar aquello que me impedía
avanzar. Tenía una componente de apertura, de audacia y de rebelión. De abrir
las puertas al conocimiento, al crecimiento de la experiencia y a aprender sin
límites. Se me vinieron a la cabeza momentos en que en la historia se frenó la
investigación y se asesinó a las personas que intentaban ir más allá de lo
conocido hasta el momento. Y también las épocas en que han convergido las
culturas apoyando el desarrollo del conocimiento en beneficio de la humanidad.
Es una mentalidad
que se pone a un lado, como compañera de la intencionalidad de la conciencia,
moviendo imágenes, destrabando el futuro, aumentando la energía y la
inspiración. El entusiasmo suele estar presente cuando se investiga,
especialmente si se pone al servicio de un propósito trascendente.
Normalmente se
asocia esta mentalidad a los científicos, muchos de ellos muy inspirados que en
sus desarrollos terminaron hablando de la conciencia y del universo. “Ciencia y
Mística”, de Oscar Cerda, es una monografía muy interesante que conecta ambos
mundos.
Claramente tiene
que haber estado operando la mentalidad investigativa en los primeros
homínidos, cuando alejándose de su condición animal se acercaron al fuego.
Seguramente fue poco a poco, se habrán quemado, se habrán alejado. Superando un
temor enorme, se habrán acercado nuevamente, investigando el modo de manipular
el fuego. Luego tuvieron otro lío: que el fuego no se apagara, los cuencos, en
fin…No parece haber sido de una sola vez, sino por acumulación de experiencias,
que iban comunicándose entre ellos. Ni qué hablar de las consecuencias de esta
investigación para la especie humana.
Y llegamos al
presente, al Maestro, con una capacidad investigativa absolutamente asombrosa,
sin límites. Sin duda que su enorme producción escrita y su acción en el mundo
fueron una gran investigación.
Respecto a la entrada a los espacios
profundos.
El Maestro nos
dejó claro varios temas para investigar: la claridad y la carga en el Propósito;
la entrada a los espacios profundos partiendo por la suspensión del yo y la
construcción de un estilo de vida que tenga un Propósito trascendente como
centro. Trabajando con la mentalidad investigativa comprendo que ninguna de las
dificultades que se me presentan son “naturales” y que puedo superarlas
investigando.
Tengo falta de
claridad en mi propósito, entonces me pregunto: ¿cómo puedo aclararlo? Si le
falta carga afectiva, puedo preguntarme: ¿cómo puedo hacer crecer esa carga?
¿dónde está?, ¿cómo la puedo transferir hacia el Propósito?, ¿qué materiales
puedo revisar?, ¿con quiénes me puedo reunir a ver el tema?
Llevando un poco
más allá estas experiencias personales, me parece claro que la mentalidad
investigativa es necesaria y muy propia de un Centro de Estudios.
Los investigadores del Centro de Estudios.
En medio de un
sistema que se desarmaba aceleradamente, los investigadores, se pusieron de
acuerdo en fortalecer sus trabajos de autotransformación y sus estudios, sin
dejar de poner un ojo en el mundo.
Mientras algunos
soplaban vidrio experimentando con las temperaturas externas e internas, otros
percibían la fragancia de lo profundo en medio de las esencias. Un poco más
allá una maestra aprendía a escribir delicadamente caracteres chinos, luego de
investigar cómo construir su centro de gravedad interno mientras modelaba una
figura de arcilla en el torno. En el Taller del Parque, otro grupo desarrollaba
el tono, la pulcritud y la permanencia trabajando en los Oficios, al tiempo que
contribuían a preservar ese conocimiento.
Con la intención
todo sumaba a ese Propósito común de acceder a la Experiencia, la diversidad
era extraordinaria. Un grupo de maestros empezó a experimentar en una cámara de
silencio, otros en la cima de una montaña, en el fondo de una cueva, del mar y
en el desierto.
También estaban los
que reflexionaban diariamente en sus acciones sociales buscando transformar las
condiciones de dolor y de injusticia, profundizando en sus Propósitos y en su
estilo de vida.
Otros, intentando
avanzar en la comprensión de la obra del Maestro, se veían enfrentados a sus
propias dificultades de establecer relaciones más o menos coherentes.
Comentaban que a veces, por instantes, podían verse a sí mismos, ya no como
pacientes de su transformación, sino como agentes de su autotransformación.
Al mismo tiempo,
varios maestros hacían Producciones tratando de comprender y de grabar con
intensidad sus experiencias, contribuyendo a la acumulación de información y de
conocimiento de la Escuela.
Y también varios maestros,
en medio del ruido social y personal, sentados en una silla, con sencillez y
permanencia, investigaban cómo superar los condicionamientos mentales de la
especie.
Cuando fueron
acumulando suficiente experiencia y conocimiento, los investigadores tuvieron
la certeza de que el futuro se construiría a partir de su intencionalidad y de
sus intentos, Habían tomado conciencia de sí mismos, sabían que existían y que
estaban en presencia de esa intención profunda capaz de mutar sus propias
mentes.
Un lindo día.
¡Que lindo día
Romi!
¡¡Así es Seba y
mira qué hermoso se ve el Parque!!
Bueno, todo es
más bello, ¡cambió el paisaje interno y cambió la mirada!
.
¿Es cierto que tu
madre y tus abuelos estuvieron entre los fundadores?
Si claro, mi
abuela estuvo presente cuando se empezó a producir el punto de inflexión y mi
padre estuvo en la ampliación de la señal.
¿Y cómo lo
lograron?
Comentan que el
despelote y las relaciones estaban tan mal en el medio, que bastó con que se
pusieran de acuerdo para dónde querían ir. Eso permitió que saltaran desde lo
individual a lo conjunto, luego todo se empezó a acelerar. Ya tenían mucho
avanzado, así que la inspiración conjunta hizo su parte y el estudio les
permitió ahorrar tiempo.
Romi, ¿estás
enterada que hoy viene un grupo de científicos de todo el país a meditar en la
sala?
Si claro y yo
tengo un encuentro con historiólogos que quieren documentar lo que ocurrió.
¡Buen día Seba y
no dejes de hacer hoy algo inútil y reconfortante!
Por supuesto
Jajaja, muchas gracias, lo haré, ¡buen día!
Agradezco a
Rodrigo D. y a Adolfo C. por su colaboración con este relato, a mi grupo de
estudios y al cuerpo de maestras y de maestros de este Parque. Muchas gracias.
Juan Aviñó S.
Centro de Estudios - Parque de
Estudios y Reflexión Los Manantiales
mayo-2022
